El juego y su impacto en el aprendizaje

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En Colegio Keppler, promovemos el juego como herramienta primordial de aprendizaje, es a través del juego que los niños construyen relaciones sociales, aprenden a planear y reflexionar y a solucionar problemas.

Te dejamos aquí un estudio científico interesante, sobre el impacto del juego en el desarrollo neuronal.

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Los científicos afirman que el JUEGO ayuda a tener un mejor desarrollo cerebral

Por Jon Hamilton

Traducción realizada por Colegio Keppler

6 de agosto de 2014. 

Cuando se trata de desarrollo neurológico, el tiempo que se pasa en el salón de clases puede ser mucho menos importante que el tiempo que se pasa fuera de él en las áreas de juego. 

“La experiencia de juego, modifica las conexiones neuronales en la región frontal del cerebro,” afirma Sergio Pellis, investigador de la Universidad de Lethbridge en Alberta, Canadá. “Y sin la experiencia de juego, estas neuronas no son modificadas,” afirma. 

Son estos cambios en la corteza prefrontal durante la infancia que permiten realizar conexiones en el centro de control ejecutivo, que tiene un papel primordial en la regulación de emociones, planeación y solución de problemas, dice Pellis. Así que el juego es lo que prepara al joven cerebro para: la vida, el amor e incluso el trabajo en la escuela. 

Pero para producir este tipo de desarrollo cerebral, los niños necesitan estar enganchados en el juego libre, afirma Pellis. Sin coaches, sin árbitros y sin reglas estrictamente establecidas. 

“Ya sea que estén involucrados en juego físico -como trepar y rodarse- o bien un par de niños que deciden hacer un castillo de arena juntos; son ellos los que deben negociar sobre ‘¿Y bien, qué haremos en este juego? ¿Qué reglas debemos seguir’”, dice Pellis. El cerebro entonces construye nuevos circuitos en la corteza prefrontal que le permite navegar a través de complejas interacciones sociales. 

Aprendiendo de los animales

Mucho de lo que los científicos sabes acerca de este proceso, proviene de observaciones con animales que se involucran en juego social. Esto incluye perros, gatos y la mayoría de los mamíferos. Pellis dice que esto también ha podido observarse  en algunas aves, incluyendo jóvenes urracas que “se toman unas a otras y empiezan a luchar en el piso igual que los cachorros”.

Por mucho tiempo, los investigadores pensaban que este tipo de juego rudo era una forma de desarrollar habilidades de caza y pelea en los animales. Pero estudios realizados en la última década sugieren que éste no es el caso. Los gatos, por ejemplo, no tienen problema para cazar un ratón, aún si fueron privados del juego cuando eran pequeños. 

Algunos investigadores como Jaak Panksepp de Washington State University, han llegado a concluir que el juego tiene un propósito mucho más significativo: “La función del juego es construir cerebros sociales, cerebros que han aprendido cómo interactuar con otros de forma positiva,” dice Panksepp.

Los cambios implican modificar ciertos genes en una especie de ‘encendido-apagado’. “Encontramos que el juego activa el neocortex,” dice. “Y encontramos que de los 1200 genes medidos, alrededor de un tercio de ellos fueron significativamente modificados simplemente con media hora de juego.”

Por supuesto, esto aún no concluye que el juego afecte el cerebro humano de la misma manera. Pero hay suficientes razones para creer que así es, agrega Pellis. 

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Artículo en idioma original:

http://www.npr.org/blogs/ed/2014/08/06/336361277/scientists-say-childs-play-helps-build-a-better-brain

¿De dónde proviene el juego? Jaak Panksepp, Neurocientífico, proporciona una respuesta divertida en esta animación NPR.

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